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jueves, 12 de abril de 2012

Puente Romano de Córdoba


Historia. 

Puente Romano de Córdoba a primeras horas de la mañana.
Situado en el entorno de la Mezquita Catedral, el Puente Romano de Córdoba se edificó a principios del siglo I d.C durante la época Romana en Córdoba, sirviendo de paso para cruzar a través del Río Guadalquivir. Su construcción se le atribuye al emperador romano César Augusto, y daba acceso a la ciudad a través de la Puerta del Puente, además de formar parte de la calzada Augusta, que uniría la capital Romana con las ciudades ibéricas del Imperio de Roma.

Características.

Sustituyendo a un puente anterior de madera, la longitud del Puente Romano de Córdoba asciende a 225 metros y se compone por 16 arcos, que han sufrido numerosas reformas que hacen que no se conserve arco alguno de época romana, siendo los actuales de época musulmana y posteriores. En la última década el Puente Romano ha sufrido una importante reforma que supuso la peatonalización del mismo e intentaría darle al puente una visión lo más parecida posible a la original, sustituyendo el suelo adoquinado por un suelo de granito.

Puente Romano de noche con la torre de a Calahorra al fondo.
Desde época musulmana se encuentra en el extremo sur una fortificación con fines defensivos, sobre la que en época cristiana se edificó la Torre de la Calahorra. En el otro extremo del Puente Romano al norte se encuentra la Puerta del Puente o también denominada "Arco del Triunfo", obra de Hernán Ruíz y realizado a petición del Rey Felipe II en 1572. 

En el centro del puente se encuentra un triunfo o escultura del Arcángel San Rafael que data de 1651 siendo obra de Bernabé Gómez del Río, y recientemente justo en frente se ha añadido una hornacina dedicada a los Patrones de la ciudad, San Acisclo y Santa Victoria.

Entorno.

Vista del Puente Romano con la Mezquita Catedral al fondo.
Desde el Puente Romano y en el entorno del Guadalquivir, pueden observarse numerosos molinos de origen árabe sobre el río, entre los que destaca el Molino de la Albolafia, cuya famosa noria que fue mandada edificar por Abderramán III, ha sido reconstruida en varias ocasiones y sirvió para elevar el agua del río al actual Palacio Episcopal y antiguo palacio de los emires. Se cuenta que la Reina Isabel la Católica durante su hospedaje en el Alcázar de los Reyes Cristianos ordenaría detenerla debido a las molestias ocasionadas por el ruido durante su funcionamiento. 

En su entorno también podemos encontrar la reserva natural "Sotos de la Albolafia". Siendo el único monumento natural europeo encuadrado dentro de un espacio urbano, alberga mas de 120 especies de aves, algunas de ellas en especie de extinción entre su exuberante vegetación de ribera.