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viernes, 23 de marzo de 2012

La Mezquita-Catedral de Córdoba


Monumento y Singularidades.
 
La actual Mezquita-Catedral de Córdoba es sin duda, el emblema por excelencia que proyecta la imagen de la ciudad al resto del mundo. Se puede considerar como el monumento más importante del arte arábigo andaluz y de la arquitectura andalusí, y a resumidas cuentas de todo el Occidente islámico junto con la Alhambra de Granada. Actualmente podría ser considerada como la tercera mezquita más grande del mundo en extensión, tan solo por detrás de la Mezquita sagrada de la Meca y de la Mezquita Azul de Estambul, construida posteriormente.

Vista desde el Puente Romano junto al triunfo de San Rafael.
Al igual que Córdoba, su Mezquita-Catedral con el paso de los años ha sido lugar de culto de culturas y religiones, constituyéndose como un templo único en el mundo islámico y cristiano. A través de nueve siglos de construcciones y reformas la Mezquita-Catedral de Córdoba atesora una gran mezcla de diferentes estilos arquitectónicos que yacen superpuestos y son símbolo inequívoco de la voluntad de largas generaciones de dejar su propia huella en la historia de este monumento. En ella se puede contemplar la evolución del estilo Omeya en España, además de otros estilos posteriores como el gótico, renacentista y barroco de la posterior edificación cristiana.

Arcos de la Mezquita-Catedral de Córdoba.
La mezquita de Córdoba posee en su haber dos grandes singularidades con respecto a cualquier Mezquita convencional. La primera y más importante es que su orientación no mira hacia la Meca y sí hacia Damasco, explicándose tal echo por la nostalgia que sintió Abderramán I por la antigua capital del Califato Omeya que tuvo que trasladarse a Córdoba fundando el Califato de occidente tras ser derrocados por los abasíes en el Califato de Damasco. La segunda peculiaridad se produce con la ubicación descentralizada del Mihrab, ya que Almanzor acometió la ampliación del templo por su parte oriental debido a la situación del Río Guadalquivír en el sur y al oeste se encontraba situado el palacio califal.

La Mezquita Musulmana.

Mihrab de la Mezquita de Córdoba.
Volviendo a sus orígenes, Abderramán I tras la instauración del Emirato de Córdoba, ordenaba hacia el año 785 comenzar la construcción de la Mezquita de Córdoba sobre el terreno que ocupaba la primitiva y de origen visigodo basílica de San Vicente, cuyo uso venía siendo compartido para el rezo desde la llegada musulmán en el año 711. Empezaba así a erigirse la Mezquita Alhama o principal de la ciudad, en una costrución de once naves y desarrollándose en el exterior una muralla que se fortalecía con varios torreones cuadrados, y contando en el interior con capiteles jónicos y corintios reutilizados de origen romano y bizantino. El hijo de Aberramán I, Hixem I, levantaría posteriormente un primer alminar de la Mezquita de planta cuadrangular, además de construir las galerías del patio destinadas a la oración de mujeres y la primera pila de abluciones.

Alminar de la Mezquita desde el Patio de los Naranjos.
Posteriormente Abderramán II en el año 833 extendería la mezquita en dirección sur en la primera gran ampliación, y se levantaría un nuevo Mihrab en el templo. Abderramán III por su parte tras proclamar el Califato de Córdoba en el año 929 proporcionándole a la Mezquita de Córdoba un nuevo alminar y la ampliación del patio. Alhakén II añadió en la segunda gran ampliación en el año 961 la parte más rica del edificio con doce nuevos tramos y la aportación de la cúpula y de los arcos angrelados y lobulados en el acceso al recinto. Finalmente Almanzor completó la Mezquita de Córdoba hacia el este en la tercera gran ampliación en la que el templo adquiere la dimensión actual, con columnas de mármol azul con capiteles compuestos y de mármol rojizo con capiteles coríntos. Además incluyó en el interior el Patio de los Naranjos, del que podemos disfrutar en la actualidad.

La Catedral Cristiana.

Retablo Mayor de la Capilla de la Catedral de Córdoba.
Tras producirse la Reconquista de Córdoba en el año 1236, la Mezquita de Córdoba pasó a consagrarse como Catedral Cristiana y comenzaría a sufrir las primeras modificaciones como la construcción de la Capilla Real que se utilizaría como panteón de algunos reyes cristianos. No fue hasta 1523 cuando el cabildo eclesiástico obtuvo el apoyo del Rey Carlos V y ante la oposición del consejo de la ciudad comenzaría la gran reforma proyectada por Hernán Ruiz I. Las obras tardaría 234 años en realizarse en una combinación de estilos gótico, renacentista y barroco.

Águila del Púlpito y Coro de la Capilla Mayor.
La Capilla Mayor  tiene planta de cruz latina con bóvedas góticas y una cúpula renacentista. El retablo mayor se realizó en mármol y concluyéndose en el XVII, siendo recientemente restaurado. La sillería del coro corresponde al siglo XVIII y es una magnífica expresión del arte barroco tallada en caoba. Adosadas a los muros que rodean la Mezquita se sitúan más de cincuenta capillas que  representan la evolución del arte cordobés tras el paso del tiempo. El Tesoro de la Catedral en la barroca capilla del Cardenal Salazar, conteniendo piezas de plata y marfil de entre los siglos XV al XX, destacando la Custodia del Corpus Christi realizada por Enrique de Arfe en el siglo XVI, y el crucifijo de Marfil de Alonso Cano además de interesantes pinturas y esculturas.

Información, Horarios de Visita y Precios.

Puerta de San Ildefonso en exterior de la Mezquita-Catedral.
Horario:  
Lunes a Sábado: 8:30 a 19:00 (De 8:30 a 10:00, entrada para culto)
Domingos y Festivos: 8:30 a 10:00 y 14:00 a 19:00 (Misa sagrario: 10:00 - 12:00).

Precios:  
Adultos: 14€ / Niños: 4€. / Ciudadanos y residentes en Córdoba: Gratis.
(Para el público general no residente, la entrada es gratuita de 8:30 a 10:00 de Lunes a Sábado, solo para visitas individuales y en silencio).

Dirección: C/ Cardenal Herrero, 1. 14003, Córdoba.
Teléfono: 957 470 512

(Actualizado en Marzo de 2012)